Cuando cambia lo que te hacía sentir segura
Una reflexión sobre dinero, identidad y la posibilidad de volver a elegir desde la mujer que somos hoy.
Gabriela Juvera
9/15/20265 min leer


Hay una pregunta que pocas veces nos hacemos mientras la vida parece estar en orden: ¿qué es lo que me hace sentir segura y cuánto de la mujer que creo ser depende de ello?
Durante años, la respuesta puede estar en un trabajo, una relación, el ingreso que llega cada mes o la tranquilidad de saber qué se espera de nosotras. Vamos construyendo una vida alrededor de esas certezas. Aprendemos a cumplir, a responder y a encontrar nuestro lugar.
Hasta que algo cambia.
Termina una etapa, se modifica una relación o deja de llegar el ingreso con el que contábamos. Entonces, junto a las preocupaciones de la vida cotidiana, aparece una inquietud más íntima: ¿quién soy cuando cambia lo que me sostenía?
Yo también llegué a ese lugar.
Había pasado años trabajando con números, empresas y cobranza. Sabía resolver problemas complejos y, sin embargo, abrir mis propias cuentas me producía ansiedad. Reconocer esa contradicción me llevó a mirar una parte de mi historia que había preferido dejar pendiente.
La identidad que me había sostenido
Durante mucho tiempo, la seguridad tuvo para mí una forma muy concreta: trabajar, cumplir y saber que cada quincena recibiría un sueldo. Ese trabajo me dio aprendizaje, estabilidad y un lugar en el que me sentía capaz. Con los años, también se convirtió en una forma de reconocer mi propio valor.
Al terminar esa etapa, busqué otro empleo. Era el camino que conocía. Hubo conversaciones y posibilidades en despachos importantes de México, pero, una a una, aquellas puertas se fueron cerrando.
Me costaba comprenderlo. Seguía buscando cómo regresar a una vida conocida, mientras algo más profundo en mí empezaba a sentir que aquella etapa había terminado.
Con el tiempo reconocí ese periodo como una de las noches oscuras de mi alma. Me encontré con la mujer que había aprendido a ser: la que podía con todo, la que respondía, la que encontraba tranquilidad en sentirse necesaria.
Pude ver cuánto había sostenido. También el cansancio que llevaba consigo y los deseos que había dejado para después.
Empecé a preguntarme cuánto de aquella forma de vivir seguía eligiendo y cuánto continuaba repitiendo porque no conocía otra manera.
A veces, una identidad puede seguir acompañándonos mucho después de que la vida en la que se formó haya cambiado. Seguimos exigiéndonos lo mismo, buscando las mismas certezas y midiendo nuestro valor con una mirada que quizá necesita ser revisada.
Lo que el dinero significa en nuestra historia
Cada mujer llega a su relación con el dinero desde una historia distinta.
Para algunas, representa la tranquilidad de saber que habrá lo necesario. Para otras, la posibilidad de decidir, de cuidar a quienes aman o de tener un espacio propio. También puede estar unido al miedo, a la culpa o a la sensación de que nunca es suficiente.
Mucho de eso comienza antes de que ganemos nuestro primer sueldo.
Está en lo que escuchábamos en casa, en las preocupaciones que percibíamos y en quién podía decidir. En lo que aprendimos a pedir y en aquello a lo que renunciamos para no preocupar a nadie.
Con el paso de los años, algunas de esas experiencias siguen presentes en situaciones cotidianas: cuando ponemos un precio a nuestro trabajo, cuando alguien nos ofrece ayuda o cuando postergamos una cuenta que nos incomoda mirar.
¿Qué sentimos que está en juego en esos momentos? ¿Una cantidad de dinero, nuestra capacidad de resolver, la aprobación de alguien, la imagen que queremos conservar de nosotras mismas?
En mi caso, mirar mis finanzas también significaba encontrarme con el temor de no estar haciendo lo suficiente. Los números parecían hablar de mí, de mis decisiones y de la mujer que creía que debía ser.
Comprenderlo me permitió empezar a distinguir lo que necesitaba atender en mis cuentas de lo que necesitaba escuchar en mí.
Cuando ser capaz se vuelve una exigencia
Hay mujeres que han aprendido a encontrar su lugar resolviendo. Son quienes se anticipan, organizan y procuran que a los demás no les falte nada. Con el tiempo, esa capacidad puede convertirse en una expectativa de la que cuesta descansar.
¿Qué ocurre cuando somos nosotras quienes necesitamos ayuda? ¿Cómo nos miramos cuando no tenemos una respuesta o cuando lo que antes podíamos sostener empieza a pesarnos?
Recibir puede resultar difícil cuando hemos asociado nuestro valor con lo que damos. Detenernos puede producir culpa cuando estamos acostumbradas a sentirnos útiles. Incluso desear una vida distinta puede parecernos un gesto de ingratitud hacia aquello que durante años nos sostuvo.
En mi proceso empecé a reconocer esas preguntas. Había agradecimiento por mi trayectoria y, al mismo tiempo, un deseo de construir algo que tuviera sentido para la mujer en la que me estaba convirtiendo.
Ambas cosas podían tener un lugar.
Regresar a ti también es esto
Mi proceso espiritual abrió un espacio para escuchar lo que había quedado debajo de tantas responsabilidades. Aquel trabajo había terminado, pero seguían conmigo mi experiencia, mis capacidades y el deseo de aportar.
También había una realidad económica que atender. Las cuentas seguían ahí. Necesitaba encontrar caminos, aprender y tomar decisiones, mientras atravesaba la incertidumbre de una vida que todavía no tenía una forma definida.
Fue en medio de eso donde empezó a cambiar mi manera de entender la seguridad.
Reconocí cuánto necesitamos de los recursos, los vínculos y las oportunidades. También empecé a preguntarme qué lugar estaba dando a mi propia voz dentro de las decisiones que tomaba.
¿Podía dejarme acompañar y expresar lo que necesitaba? ¿Podía agradecer lo recibido y reconocer que deseaba algo diferente?
¿Podía compartir mi vida sin dejar mis decisiones siempre para después?
La soberanía no está en rechazar, sino en no abandonarse a una misma.
Para mí, esa frase habla de permanecer presentes en nuestra propia vida. De escuchar lo que sentimos, incluso cuando todavía no sabemos cómo expresarlo. De reconocer cuándo estamos eligiendo y cuándo aceptamos algo por miedo a perder la seguridad que representa.
Elegir desde la mujer que somos hoy
El dinero tiene consecuencias reales en nuestra vida. Influye en dónde vivimos, en las opciones de cuidado, en el tiempo disponible y en los proyectos que podemos emprender. La incertidumbre económica pesa, y cada mujer la atraviesa con recursos y posibilidades diferentes.
Dentro de esa realidad también está la relación que hemos construido con nosotras mismas.
A veces seguimos mirándonos desde la mujer que tuvo que salir adelante como pudo. Le exigimos que continúe respondiendo de la misma manera, aunque hoy sepa más de sí misma, desee otras cosas o necesite descansar.
¿Qué pasaría si pudiéramos reconocer lo que aquella mujer sostuvo y escuchar, al mismo tiempo, lo que necesitamos ahora?
Quizá haya capacidades que queremos poner al servicio de algo propio. Tal vez deseamos participar más en las decisiones, compartir responsabilidades o dejar de sentir culpa por querer bienestar.
Esas preguntas merecen un lugar, aunque sus respuestas tomen tiempo.
Desde La Mujer Consciente, quiero abrir esta conversación: mirar lo que el dinero significa en nuestra historia y preguntarnos cuánto de ese significado sigue representándonos.
Porque podemos haber cambiado profundamente y continuar buscando seguridad en los mismos lugares.
¿Qué lugar quieres que ocupe el dinero en tu vida, ahora que puedes empezar a elegir desde la mujer que eres hoy?
Sobre la autora
Gabriela Juvera
Creadora de ALKIMYA®, un método para comprender la arquitectura de la identidad y reconocer cómo la historia, la mente, las emociones, el cuerpo y la conciencia participan en su construcción. Como mentora, acompaña a mujeres a identificar la programación desde la que han construido su vida y a elegir una nueva forma de habitarse. Es fundadora de La Mujer Consciente, un espacio editorial que reúne voces para explorar la identidad, el cuerpo, el dinero, las relaciones y el propósito desde una mirada consciente. Dentro de este proyecto creó Herencia Viva, una serie que recupera la historia y el legado de mujeres para comprender de otra manera nuestro presente.
Conoce más sobre Gabriela: gabrielajuvera.com
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