CUANDO EL ALMA PIDE PAZ
Hay momentos en que el alma deja de buscar respuestas y simplemente elige paz.
AUTOCONOCIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN
Gabriela Juvera
10/17/20252 min leer


CUANDO EL ALMA ELIGE PAZ
Hay un momento en el camino en que el alma deja de buscar respuestas y empieza a elegir paz.
No porque el dolor haya desaparecido, sino porque comprende que insistir en lo que no está listo para florecer también es una forma de huida.
Soltar, en ese punto, deja de sentirse como una pérdida y se convierte en un acto de amor.
De amor propio, de amor por el otro y de amor por la verdad que pide espacio para expandirse.
Amor no es esfuerzo
Durante mucho tiempo confundí amor con esfuerzo y conexión con intensidad.
Quise sostener vínculos donde había más miedo que presencia, creyendo que si amaba lo suficiente, el otro aprendería a quedarse.
Pero la vida me enseñó que no se trata de cuánto das, sino de desde dónde das.
Cuando entregas desde la herida, lo que atraes es más herida.
Y entonces descubres que el verdadero amor no exige sacrificio, exige conciencia.
El poder de un corazón abierto
Soltar desde la conciencia no es cerrar el corazón.
Es dejarlo abierto, pero sin apegos, sin expectativas, sin necesidad de rescatar a quien todavía no puede mirarse.
Es honrar su proceso, su ritmo, su camino.
Comprender que la distancia del otro no es un rechazo, sino su forma de proteger su propio dolor.
Y cuando logras verlo así, algo en ti se libera.
Soltar desde la conciencia es decir:
“Te reconozco. Te honro.”
Y en ese instante, algo cambia: ya no duele igual, ya no esperas igual.
Empiezas a mirar la vida con nuevos ojos, con calma y gratitud.
La alquimia del desapego
Desde ahí, el alma vuelve a abrirse… pero esta vez, sin miedo.
Abres la puerta a un amor distinto: uno que no huye, no exige, no asfixia.
Un amor que camina contigo, no delante ni detrás.
Un amor donde la presencia vale más que las promesas, y donde la libertad no se vive como amenaza, sino como confianza.
Soltar es recordarte
Soltar con conciencia no es rendirse; es recordar quién eres sin el peso de lo que ya no vibra contigo.
Es la alquimia de transformar el apego en sabiduría.
Y cuando logras hacerlo, no pierdes nada: te recuperas a ti.
Soltar desde la conciencia no es olvidar, es amar sin cadenas.
Porque cuando eliges la paz por encima del miedo, el alma deja de buscar finales…
y empieza a escribir comienzos.




