LA FRECUENCIA QUE EMITES CREA TU REALIDAD

En el corazón de la selva de Manuel Antonio, comprendí algo esencial: todo vibra, todo responde. Los animales se guían por frecuencia y energía, y al observarlos entendí que nosotros también. Cada pensamiento y emoción emite una vibración que crea nuestra realidad. La vida no se repite por casualidad, sino por la frecuencia que sostenemos. Obsérvate. Siente. Vibra distinto. Porque donde va tu energía, va tu creación.

ENERGÍA Y FRECUENCIA

Gabriela Juvera

10/22/20252 min leer

Durante mi viaje a Costa Rica, específicamente a Manuel Antonio, viví una experiencia que transformó mi manera de percibir la vida. Una noche, me adentré en el bosque para conocer la fauna en su estado más puro. Rodeada por la oscuridad, los sonidos de los animales y la humedad de la selva, sentí cómo todo vibraba con una energía propia.

En medio de ese silencio lleno de movimiento, comprendí algo que había estado velado para mí —y quizá para muchas personas que vivimos en la ciudad—: los animales se guían por frecuencia y vibración. No es la vista ni el razonamiento lo que los conduce, sino su conexión natural con la energía del entorno. Así cazan, se orientan y sobreviven.

Lo vi en los caimanes y cocodrilos, que perciben el más leve movimiento en el agua, y también en los pequeños insectos que comienzan su danza de apareamiento cuando el entorno vibra en sintonía. En la naturaleza, todo responde a la energía. Todo está conectado.

Esa experiencia me llevó a mirar mi propio camino con nuevos ojos. Entendí que mis pensamientos también emiten energía, una frecuencia que se proyecta al campo cuántico y crea mi realidad. No solo los seres humanos sentimos desde el corazón: todo vibra, todo responde. Somos parte de una red inmensa donde los animales, los árboles, la tierra y nosotras mismas coexistimos dentro del mismo pulso vital.

Cada emoción, cada intención, cada pensamiento es una frecuencia que contribuye al equilibrio —o al desequilibrio— del todo. Donde va tu energía, va tu atención. Aquello en lo que enfocas tu mente, crece.

Constantemente estamos pensando, vibrando y emitiendo señales, pero muchas veces no somos conscientes de ello. Por eso las mismas experiencias se repiten una y otra vez: la vida no se repite por casualidad, sino porque nuestra vibración sigue siendo la misma.

Te invito a observar tus pensamientos y emociones con conciencia.
Pregúntate: ¿qué frecuencia estoy emitiendo hoy? ¿Desde dónde vibro cuando pienso, hablo o actúo?
Cuando eliges conscientemente tu vibración, transformas tu realidad.

Porque la vida no responde a lo que deseas, sino a lo que irradias.